De espalda a la barrera para no perderse el gol

El fútbol tiene muchas anécdotas y cosas que son parte del folclore, pero en su gran mayoría, historias que se escribieron en su momento, con una manera diferente de vivir cada momento del partido.
Dentro de algunas historias, surgen aquellas que quedarán marcadas para siempre y donde los jugadores son parte importante en cada una de las jugadas.
Dos equipos salteños se enfrentaban en una cancha salteña, cuando las hinchadas se podían colocar detrás del arco, no había separación, porque más allá de la rivalidad, se sabía perder y ganar, con lo que era el intercambio de cancha, cuando las parcialidades se cruzaban en el entretiempo.
Siempre a lo largo de la historia de nuestro fútbol, hubieron jugadores con una pegada extraordinaria, que cuando tenían un tiro libre cerca del arco, se palpitaba el grito de gol y que muchas veces hacía delirar al hincha.
Tiempo donde los fotógrafos trataban de captar la mejor imagen y los relatores de la radio, pintar la jugada de la mejor manera, no estaba todavía las cámaras de la TV, esas que llegaron para cambiar hasta la pasión del fútbol.
Hoy se cuentan con muchas cámaras y llegó el VAR, que nada tiene que ver con el Bar a lo que se concurría a compartir alguna copa.
En aquellos tiempos, donde la picardía era parte del juego y alguna sonrisa del hincha detrás del arco.
Un remate de pelota quieta al borde de la medialuna, se acercaba el “Chueco”, que todos sabían que tenía un remate certero y que casi siempre el balón terminaba en la red.
El golero que armaba la barrera, se paraba sobre el palo que iba a tratar de que se formara y el ir al otro.
El golero se paraba y buscaba que no quedar ningún “hueco” para que pasara el balón, mientras el árbitro esperaba toda la ceremonia, para después autorizar el remate.
Las charlas de los jugadores eran realmente todo un poema y los gritos del hincha que trataban de poner esa “pimienta”, para hacer sacar la concentración de los jugadores.
El golero que señala a uno de sus defensores, que miraba para el lado de su arco, “date vuelta, mira la pelota o que estás mirando?”, la pregunta del golero.
A lo que el defensor muy tranquilo le responde; “es que no me quiero perder el gol” y tan fue así que disfrutó como el “Chueco” la “colgó” en el angulo, para que el hincha se trepara al tejido para gritar la conquista de su equipo.
De las cosas de nuestro fútbol y que realmente muestra como se vive dentro de una cancha.
En este caso, de espalda al remate, el jugador no se perdió la conquista del remate exquisito del equipo rival, mientras que el golero quedó mirando por donde ingresaba el balón, por encima de la barrera.

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